![]() |
Las autoridades de
Vladimir, al oriente de Moscú,
están investigando
el matrimonio llevado a cabo entre un individuo de 30 años
y una mujer de 79, quienes
resultaron ser nieto y abuela.
Desafortunadamente no todo pudo
quedar en familia con el matrimonio entre Boris Golovska y Katarina,
39 años mayor que él, pese a que el
amor entre nieto y abuela superó las fronteras
del cariño maternal y llegó
hasta el altar,
uniéndolos sin importar su
segundo grado de consanguinidad.
Y no todo quedó en esos afectos, pues la justicia local debió intervenir para evitar que
la aprobación del complejo de
Edipo como práctica legal y consolidada,
aunque en este caso estuviera
elevada al cuadrado y separada por varias décadas.
De hecho, el matrimonio fue anulado y las autoridades investigan para determinar
bajo qué circunstancias se
dio cabida a semejante unión,
de la cual habrían nacido -si
la naturaleza aún se lo permitiera- nietos y hermanos.
|
![]() |